La Leyenda de Guillermo de Arnotegui

Obanos es un pueblo Navarro con importancia histórica, como podrá comprobar cualquier peregrino que recorra sus calles y callejas plagadas de palacetes y casas nobles.

Obanos

Es conocida como villa de los Infanzones, ya que en ella se reunió en 1327 la pequeña y mediana nobleza para frenar los abusos de la corona y establecer un poder alternativo. El lema de aquellos nobles era: “Pro libertate Patria Gens Libera State” (Para que la patria sea libre, que sus gentes lo sean), actualmente grabado sobre mármol en el Palacio de Navarra.

Según algunos autores era aquí donde se unían las rutas Navarra (los que acudían por Roncesvalles) y Aragonesa (los que accedían por Somport) del Camino de Santiago, concretamente en la ermita de San Salvador. Aquí se curaban las heridas en su hospital de pobres, y se daba hospedaje.

El Misterio de Obanos

Cada verano, los vecinos representan el misterio de Óbanos, un drama en torno a la leyenda jacobea de santa Felicia y su hermano Guillermo, duque de Aquitania.

San Guillermo

Felicia, después de peregrinar a Santiago, decide retirarse a cuidar necesitados en Amocaín. Su hermano intenta convencerla de que vuelva a la corte; ante la negativa, en un ataque de ira la mata.

Destrozado por el remordimiento, Guillermo peregrina a Santiago. De regreso, se establece en Óbanos como eremita y llega a ser santo. Una estela cerca de la ermita de Arnotegui recuerda el suceso.

La representación del Misterio se desarrolla en la plaza principal, conformándose este escenario natural por el ayuntamiento, iglesia, y el Mesón de los Infanzones. En centro un crucero de hierro forjado. Un pozo simboliza el lugar en el que se sacia la sed al peregrino y al caminante, al labriego y al caballero, al pobre y al rico. Todos sus habitantes participan en la representación del Misterio, y se encargan de transmitir de generación en generación su historia, sus costumbres y sus tradiciones.